ÁFRICA CENTRAL / ENTREVISTA A REGINA KONZI MONGOT: « Todo es urgente en la República Centroafricana »

Profesora de inglés y representante de la política centroafricana, Regina Konzi Mongot es una de las primeras mujeres en haber escuchado la llamada de su país en un momento en el que éste se encontraba devastado. Antigua candidata a la Jefatura del Estado en la época de transición de la República Centroafricana, jefatura que recayó en Catherine Samba-Panza, es desde entonces ministra consejera responsable de la Ayuda Humanitaria en el Gabinete del primer ministro. El periódico Courrier des Afriques se ha entrevistado con ella. Una entrevista en la que Regina Konzi Mongot habla con el corazón en la mano.

 

Regina Konzi Mongot, ministra consejera responsable de la Ayuda Humanitaria en el Gabinete del primer ministro de la República CentroafricanaRegina Konzi Mongot, ministra consejera responsable de la Ayuda Humanitaria en el Gabinete del primer ministro de la República Centroafricana

 

Courrier des Afriques: Regina Konzi Mongot, ¿cómo podríamos presentarla a los lectores de Courrier des Afriques?

 

Regina Konzi Mongot: Soy Regina Konzi Mongot, ministra consejera responsable de la Ayuda Humanitaria en el Gabinete del primer ministro de la República Centroafricana, desde el 27 de febrero de 2014.

 

Señora Konzi Mongot, como ministra consejera responsable específicamente de la Ayuda Humanitaria de la República Centroafricana, ¿en qué consiste exactamente su misión?

Para empezar, hay que decir que todo es urgente en la República Centroafricana. La República Centroafricana es un país en guerra. Mi misión es escuchar a los centroafricanos a los que puedo acceder y que se encuentran en peligro (no se puede llegar a más de la mitad del país) y proponer soluciones al primer ministro. No olvide que soy ministra consejera, por lo que aconsejo y doy mi opinión sobre los informes en relación a la situación de las personas a las que veo. Pero la aplicación de estos consejos y opiniones no depende de mí, desgraciadamente. Dicho esto, me comprometo y doy cuenta de ello, especialmente en los casos más urgentes. Ese fue el caso del retorno de los estudiantes musulmanes centroafricanos a la Universidad de Bangui el 2 de diciembre de 2014, después de dos años de ausencia. El Ministerio de Enseñanza Superior debería estudiar ese informe.

 

¿En qué estado se encontraba su país en el momento de su nombramiento en Bangui?

No hay palabras para describirlo con detalle. Mi país se encontraba en un caos absoluto, en un estado de pavor total.

 

¿Existe, según su opinión, una evolución en la situación sociopolítica que le inspire un cierto optimismo en cuanto al futuro de un nuevo estado centroafricano?

Se observa una gran evolución con respecto a los meses de enero, febrero y marzo de 2014. Creo en un nuevo estado centroafricano ya que, de no haber sido así, no me hubiera implicado en la reconciliación nacional y en la reconstrucción de mi país, la República Centroafricana. Pero, al igual que otros muchos centroafricanos, podemos sentirnos frustrados por el hecho de querer que las cosas evolucionen más de- prisa de lo que se ha hecho. En efecto, está siendo un proceso lento y sería más acertado seguir la evolución de los acontecimientos en lugar de hacerlo con un programa preestablecido, ya que la crisis migra todos los días. Sin embargo, cada día que pasa nos hace ser un poco más optimistas. Siempre resulta más fácil destruir que construir o reconstruir. Lo que se puede destruir en un solo día puede necesitar varios días, incluso años, para ser reconstruido. Nosotros, los centroafricanos, tenemos que ser pacientes y optimistas en cuanto al futuro. Sin embargo, somos también nosotros, unidos, independientemente de nuestra pertenencia política, religiosa, étnica o social, quienes debemos construir nuestro país sobre unas bases sólidas, aprendiendo de lo sucedido tanto en el pasado reciente como también en el pasado lejano.

Regina Konzi Mongot, Ministro Conselheiro encarregado de emergência humanitária no Gabinete do Primeiro-Ministro da República Centro-Africana

 

¿Se puede hacer hoy una evaluación de las pérdidas de vidas humanas debido a los enfrentamientos sociopolíticos e interconfesionales, por una parte, y de las pérdidas económicas debidas a las diferentes crisis, por otra?

A día de hoy no se puede hacer una evaluación de las pérdidas de vidas humanas ya que la matanza continúa. No es posible a día de hoy hacer una evaluación de los daños materiales y económicos ocasionados ya que la destrucción del tejido económico del país continúa, así como el saqueo de los recursos naturales, la destrucción de los comercios continúa, la destrucción de los bienes públicos y privados continúa, etc. En su momento, el país hará balance. Por ahora, se trata de hacer frente a las urgencias. Y, cuando hablo de urgencias, me refiero principalmente a los centroafricanos que vagan por la sabana, a los centroafricanos que viven con dificultades en los diferentes campamentos de desplazados del país, a los centroafricanos refugiados en distintos países y que deberán volver algún día, a los niños centroafricanos que no van a la escuela desde hace años, a los 8 hospitales del país que son hospitales de día sin personal sanitario y sin medicamentos, para un territorio de 622.000 km2 donde sólo existe un servicio de pediatría. La lista que hay que desgranar es tan larga que uno no puede permanecer insensible si ama su país.

 

¿Qué hace usted para ayudar a los centroafricanos de las comunidades musulmanas y cristianas para que encuentren la cohesión nacional que existía antes de la crisis?

Sin justicia, mi ayuda sería como arar en el mar. Mientras la República Centroafricana no consiga poner en marcha de nuevo su maquinaria judicial, todas las acciones de las personas comprometidas con el proceso de reconciliación nacional y de consolidación de la cohesión social no serán más que una pérdida de energía. Los centroafricanos están cansados porque no se avanza por falta de justicia. Se debe aplicar la Justicia con objeto de que cada piedra, cada acto represente algo concreto, algo sólido.

 

¿Cuál es, en este tipo de crisis, el papel de los distintos estamentos del país, de los países vecinos y de la comunidad internacional? ¿Han interpretado cada uno de ellos el papel que les correspondía?

A los centroafricanos les pido que tomen las riendas y que miren a su país de un modo diferente. A los políticos les pido que jueguen limpio. Cuando accedan al poder, gobernarán a seres humanos vivos y no a muertos. Ya es hora de que haya consenso así como una movilización de las sinergias con objeto de que vuelva la paz. Los centroafricanos están muriendo poco a poco, sobre todo teniendo en cuenta que no eran más de 4.500.000 antes de la crisis. Agradezco a los países vecinos haber aceptado en masa a los centroafricanos que han encontrado allí refugio.

Agradezco a la comunidad internacional el gran despliegue de esfuerzos que ha realizado para gestionar la crisis en la República Centroafricana. Sin embargo, no dejaré de decir que desgraciadamente harían falta aún más. Incito pues a la comunidad internacional a que escuche a los propios centroafricanos. Sólo los centroafricanos pueden dar una solución a sus desencuentros. La comunidad internacional tiene que ofrecer a los centroafricanos los medios para estabilizar su territorio y tranquilizar a sus conciudadanos. Por otro lado, me veo en la obligación de recordar que la República Centroafricana ha sido desposeída de su Ejército. ¡Un caso único en el mundo!

 

¿Cómo ve usted la mediación del presidente congoleño Denis Sassou N’Guesso?

El presidente Denis Sassou N’Guesso es un gran panafricano al que respeto profundamente. Por la experiencia de guerra que ha vivido su país, ha aconsejado a las autoridades centroafricanas. Ahora nos toca a nosotros hacer buen uso de ello en el contexto centroafricano.

 

¿Cuáles son los verdaderos obstáculos para alcanzar la reconciliación nacional en la República Centroafricana y cómo superarlos?

El obstáculo mayor para la reconciliación nacional sigue siendo, sin duda alguna, la ausencia de justicia. Mientras no haya justicia, la transición no se materializará; estaremos dando palos de ciego y sólo solucionaremos el “aquí y ahora”, como es el caso actualmente.

 

Se puede decir que la crisis de la República Centroafricana se produjo por culpa de la clase política en su conjunto. ¿Qué espera usted a partir de ahora de aquellos que tienen como misión impulsar la vida política en este país?

Es cierto que la clase política tiene unas reglas que el ciudadano de a pie no alcanzaría a comprender. También es totalmente cierto que los políticos pueden ocultar a veces determinados intereses. Sin embargo, la República Centroafricana tiene una mentalidad especial; lo que prima en este país es el interés individual y no el colectivo. Sólo espero una cosa de los protagonistas de la vida política centroafricana: la DIGNIDAD. Cuando uno es digno, siente vergüenza. Cuando se siente vergüenza, se rechaza la bajeza.

 

¿Cómo vislumbra usted la convocatoria de unas próximas elecciones y el regreso a una vida sociopolítica normalizada en la República Centroafricana?

Espero con impaciencia ese momento tan importante; unas elecciones que condicionen sobre todo el restablecimiento de nuestras Fuerzas de Defensa, que supongan el regreso a la normalidad del pueblo centroafricano. Espero aún con impaciencia a esa personalidad llena de valor, de consenso, de justicia, de calidad, defensora del interés colectivo… que sepa enderezar nuestro país para el bienestar, la dignidad y el orgullo de todos los centroafricanos.

 

Y si le preguntamos si tiene usted algún mensaje, ¿cuál sería?

Animo al pueblo centroafricano a que tome las riendas. El pueblo centroafricano tiene que dar muestras de consenso y movilizarse para recuperar de nuevo la paz y liberar al país.

 

Entrevista realizada por Marcus Boni TEIGA

Publicado en . Desde Marcus Boni Teiga.

Commentaires

  1. Le , NAMA a dit :

    Para que la paz regrese en la República Centroafricana,eso depende de los políticos.Se sabe que la crisis es más interconfesional que política.Lo pienso.