INFORMES – Eludir los asesinatos

El Índice Global de Impunidad 2015 del CPJ se enfoca en países donde asesinan periodistas y los responsables quedan libres

 

Amigos y colegas de Rubén Espinosa sostienen en alto cámaras en el funeral del asesinado fotoperiodista, en México. El puntaje de impunidad del país casi se ha duplicado desde 2008. (AFP/Alfredo Estrella)Amigos y colegas de Rubén Espinosa sostienen en alto cámaras en el funeral del asesinado fotoperiodista, en México. El puntaje de impunidad del país casi se ha duplicado desde 2008. (AFP/Alfredo Estrella)

 

La emboscada de un convoy en Sudán del Sur y el asesinato con machete de blogueros en Bangladesh este año provocaron que ambas naciones fueran incluidas en el Índice Global de Impunidad del CPJ, que se enfoca en los países donde asesinan a periodistas y los responsables de tales crímenes permanecen impunes. Colombia salió del índice en tanto la violencia letal contra los periodistas retrocedía más en el pasado de ese país.

 

Por primera vez desde que el CPJ comenzó a elaborar el índice, en 2008, Iraq no fue la nación con el peor historial, sino que Somalia la aventajó para hacerse de ese puesto. Este cambio refleja el saldo continuo de muertes en Somalia, donde uno o más periodistas han sido asesinados cada año durante el último decenio y el gobierno ha sido incapaz de investigar los ataques o ha carecido de voluntad para hacerlo.

 

La salida de Iraq del primer puesto se basa en varios factores y pocos de ellos son alentadores; solamente se ha logrado una condena en Iraq. El índice de impunidad analiza los asesinatos no resueltos, ocurridos durante el decenio anterior, en los que se ha confirmado que el ejercicio del periodismo fue el móvil del crimen. Los primeros dos años de la guerra de Iraq ya quedaron fuera del decenio más reciente, y los asesinatos selectivos disminuyeron en la segunda mitad del decenio, en comparación con 2006 y 2007, los años con las cifras más elevadas. Más recientemente, los miembros del grupo de islamistas radicales Estado Islámico han secuestrado y asesinado a por lo menos dos periodistas. El férreo control de la información que ejerce el grupo, hasta la fecha le ha impedido al CPJ documentar con precisión casos adicionales y determinar el móvil.

 

La brutalidad del Estado Islámico contra los periodistas también es responsable del ascenso de Siria en el índice, del puesto número cinco al número tres. Desde agosto de 2014, los islamistas radicales han decapitado a tres corresponsales extranjeros y han difundido videos de las ejecuciones en las redes sociales. Al igual que en Iraq, se cree que el grupo es responsable de otros secuestros y asesinatos de periodistas en Siria que el CPJ no ha podido confirmar. Siria es el lugar más peligroso del mundo para el ejercicio del periodismo, con un número récord de secuestros y ataques cometidos no solamente por el Estado Islámico, sino también por otras facciones de islamistas radicales y por las fuerzas leales al régimen del presidente Assad.

Filipinas, en el cuarto puesto, es el único país de los primeros cinco que no se encuentra en un estado de conflicto armado a gran escala.

 

El índice de impunidad –que se divulga en anticipación del segundo Día Internacional para Poner Fin a la Impunidad de los Crímenes contra Periodistas, el 2 de noviembre, jornada adoptada por la Asamblea General de la ONU– calcula el número de asesinatos no resueltos de periodistas como un porcentaje en relación con la población de cada país. Para la edición correspondiente a este año, el CPJ analizó los asesinatos de periodistas que tuvieron lugar en cada país del mundo entre el 1 de septiembre de 2005 y el 31 de agosto de 2015. Únicamente aquellas naciones con cinco o más casos no resueltos fueron incluidas en este índice. Este año, 14 países reunieron los requisitos del índice, en comparación con 13 en la edición previa. Los casos se consideran no resueltos cuando no se han obtenido condenas; los casos en los cuales las autoridades matan a los sospechosos durante la captura o en los cuales algunos autores, aunque no todos, son llevados ante la justicia, se clasifican como impunidad parcial y no se cuentan para el límite de cinco casos. El total de casos analizados para este índice es de 270.

 

Colombia, el único país en abandonar el índice este año, tiene menos de cinco casos sin resolver en el período contemplado en el análisis. Desde 2009, en Colombia se han logrado condenas en dos asesinatos de periodistas; cabe resaltar que en ambos casos se alcanzó plena justicia, pues los autores intelectuales de los crímenes recibieron sentencias. No obstante, la mejora de Colombia también se atribuye en gran medida a la reducción de la violencia política a escala nacional y a un programa gubernamental de protección a periodistas. Pese a todo, los periodistas han recibido amenazas en numerosas ocasiones, según las investigaciones del CPJ. El 10 de septiembre, un atacante no identificado asesinó a la periodista colombiana Flor Alba Núñez Vargas en la entrada de la radioemisora donde trabajaba. Una colega declaró que Núñez había recibido amenazas en relación con su trabajo periodístico.

 

El año pasado también se lograron condenas en tres países del índice –Rusia, Iraq y Brasil–pero solamente en un caso, el homicidio de la periodista rusa Anastasiya Baburova, ocurrido en 2009, la persona que ordenó el crimen fue encarcelada.

 

La inclusión de Sudán del Sur, donde cinco periodistas que viajaban en un convoy político fueron emboscados y muertos este año, es representativa de los desafíos de lograr justicia en zonas asoladas por la guerra o donde poderosos grupos armados ilícitos amenazan activamente a los periodistas, como en Pakistán, con el puesto 9 en el índice, y como Nigeria, con el puesto 13.

Al mismo tiempo, más de la mitad de los países del índice son democracias con instituciones judiciales y organismos del orden público en funcionamiento, entre ellas Filipinas, Rusia, Brasil, México e India. En todas estas naciones sumadas, los asesinos de al menos 96 periodistas han permanecido impunes durante el último decenio. Las cifras demuestran la ausencia de la voluntad política necesaria para enjuiciar a los responsables de silenciar a periodistas, muchos de los cuales investigan la corrupción o informan de manera crítica sobre los líderes locales.

 

En mayo del presente año, el Consejo de Seguridad de la ONU adoptó por unanimidad la resolución 2222, que insta a los estados a tomar mayores medidas para proteger a los periodistas en situaciones de conflicto armado y a asegurar que los responsables de los crímenes contra ellos rindan cuenta de sus actos. La resolución es la última de una serie de medidas que la ONU ha adoptado para enfrentar el problema. En el informe especial de 2014 titulado “El camino a la justicia: Acabar con el ciclo de impunidad en los asesinatos de periodistas”, el CPJ concluyó que pese al aumento de la atención internacional, ha habido pocos avances en lo referente al número de condenas.

A continuación se enumeran algunos de los otros hallazgos obtenidos a partir de los datos utilizados para elaborar el Índice de Impunidad del CPJ:

 

  • Los 14 países que figuran en el índice, sumados, representan el 83 % de los asesinatos no resueltos cometidos en todo el mundo durante el decenio que termina el 31 de agosto de 2015.

 

  • Nueve de los 14 países del índice de impunidad han aparecido cada año desde que el CPJ comenzó a publicar el análisis anual en 2008, lo cual demuestra la persistencia del ciclo de violencia e impunidad.

 

  • Aproximadamente el 96 % de las víctimas son periodistas locales. La mayoría informaba sobre la política y la corrupción en sus países natales.

 

  • Las amenazas con frecuencia anteceden a los asesinatos. En al menos cuatro de cada 10 asesinatos de periodistas, las víctimas habían denunciado amenazas, las cuales casi nunca son investigadas por las autoridades.

 

  • Casi la tercera parte de los periodistas asesinados fueron capturados antes de su muerte, y la mayoría de ellos fueron torturados –un intento evidente de transmitir un mensaje intimidatorio a los medios–.

 

  • Grupos políticos, entre ellos facciones armadas, son los sospechosos de perpetrar el 46 % de los casos de asesinato, un aumento del 6 % en relación con el índice de 2014. Funcionarios gubernamentales y militares son considerados los principales sospechosos en casi el 25 % de los casos.

 

  • En solamente el 2 % de los casos los autores intelectuales son apresados y enjuiciados.

 

  • La mitad de los países que figuran en el índice de impunidad –Afganistán, Bangladesh, Nigeria, India, Sudán del Sur, Somalia y Siria– no proporcionaron ninguna información actualizada sobre las investigaciones de asesinatos de periodistas para el más reciente informe bienal (2014) sobre impunidad del director general de la UNESCO, el organismo de la ONU que tiene el mandato de promover la libertad de expresión, lo cual demuestra la ausencia de rendición de cuentas a escala internacional.
El periódico de Sudán del Sur Juba Monitor informa sobre la muerte de Peter Julius Moi, quien fue asesinado a balazos en agosto. Una serie de asesinatos de periodistas han colocado en el índice de impunidad a esta nación, que hace poco obtuvo la independencia. (AFP/Samir Bol)El periódico de Sudán del Sur Juba Monitor informa sobre la muerte de Peter Julius Moi, quien fue asesinado a balazos en agosto. Una serie de asesinatos de periodistas han colocado en el índice de impunidad a esta nación, que hace poco obtuvo la independencia. (AFP/Samir Bol)

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